Biodiversidad en la ONU: ¿Cuáles son los resultados para el derecho humano a la tierra?

Fecha de Publicación: 
Jueves, 28 Abril 2022

“En el Marco Mundial para la Biodiversidad Posterior a 2020 que se está negociando, es importante respetar los derechos humanos. De ello depende la supervivencia de la raza humana, pero también la de otras especies, la flora y la fauna, y la propia existencia de nuestro planeta”. - Martha Sedeida Devia Grisales (Comité Ambiental en Defensa de la Vida)

Entre el 13 y el 29 de marzo de 2022 se celebraron en Ginebra las reuniones entre sesiones previas a la COP15, una importante cumbre de las Naciones Unidas sobre la diversidad biológica. En vísperas de estas conversaciones preparatorias entre los Estados, los miembros de la Red-DESC enviaron una carta colectiva en la que pedían a todas las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que adoptaran un enfoque basado en los derechos humanos en general y, en particular, que reconocieran, respetaran, protegieran y promovieran el derecho general a la autodeterminación, incluido el consentimiento libre, previo e informado, el derecho a la tierra y los derechos de tenencia en el marco mundial de la biodiversidad posterior a 2020, que se está negociando actualmente y que probablemente se adoptará en la COP15. Además, pide a los gobiernos que adopten un “indicador de la tenencia de la tierra” y subraya la importancia de reforzar la protección de las personas defensoras de los derechos humanos.

La carta se redactó en solidaridad con el Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad (FIIB) y se envió a todos los puntos focales nacionales del Convenio sobre Diversidad Biológica, a las Misiones Permanentes pertinentes en Ginebra y a la secretaría del CDB. También se compartió otra carta con los miembros y aliados de la Red-DESC para que la adaptaran y la enviaran a los principales responsables de la toma de decisiones y negociadores. Durante las reuniones de Ginebra, los miembros continuaron con la incidencia ante los Estados, incluso a través de mensajes de video.

Videomensajes de:

  • Martha Sedeida Devia Grisales (Comité Ambiental en Defensa de la Vida, Colombia)
  • Francisco Rocael Mateo Morales (Consejo de Pueblos Wuxhtaj, Guatemala) 
  • Andrea Spakova (Manushya Foundation, Tailandia)

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¿Qué hay en juego?

La biodiversidad del planeta está en un declive sin precedentes, con cerca de un millón de especies animales y vegetales en peligro de extinción. Mientras tanto, los científicos han emitido en sucesivos informes una alerta roja sobre la crisis climática. Estas dos crisis están, por tanto, estrechamente interconectadas y no hay posibilidad de soluciones transformadoras si estas emergencias medioambientales se abordan de manera aislada. Los espacios multilaterales en los que se discuten las soluciones para abordar estas crisis pueden ser diferentes, pero una realidad transversal es que estas crisis, sus causas estructurales, e incluso ciertas soluciones, por ejemplo, la “conservación de fortaleza”, afectan gravemente a los derechos humanos, en particular al derecho a la tierra y a los derechos de tenencia. El valor social y cultural de la tierra para la humanidad es inconmensurable y los derechos relacionados con la tierra son fundamentales para la realización de una serie de derechos humanos. Además, los datos mundiales indican que las tierras de los pueblos indígenas y de las comunidades titulares de derechos tienen menores tasas de deforestación, almacenan más carbono y albergan más biodiversidad que las tierras gestionadas por entidades gubernamentales o privadas.

Los pueblos indígenas, los pueblos tribales, los campesinos y otras comunidades locales dependientes de la tierra desempeñan un papel muy importante en la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático. Reconocer y hacer valer su derecho a la tierra y a la tenencia de la misma es, en cualquier caso, un imperativo de derechos humanos y, de acuerdo con los últimos datos científicos, una solución clave para las crisis del clima y la diversidad biológica.

Como han expresado enérgicamente Vicky Tauli-Corpuz, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y John Knox, profesor de la Universidad de Wake Forest, para conservar la naturaleza, hay que proteger los derechos humanos.

Resultados de Ginebra:

El ritmo de las conversaciones sobre biodiversidad entre sesiones de la ONU en Ginebra fue “glacial” y sigue habiendo un número significativo de corchetes pendientes en el texto sustantivo del Marco Mundial, lo que indica una preocupante falta de consenso. (Véase la versión actual del MMB Posterior a 2020). No obstante, se lograron importantes avances al incluir los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales en el texto, y fue alentador ver el fuerte apoyo de muchos Estados en este contexto. Los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales están ahora en el texto propuesto para el Marco Mundial de Biodiversidad, sin los corchetes que indican la oposición, y se ha avanzado en la consecución de un indicador transversal sobre la seguridad de la tenencia de la tierra. Sin embargo, gran parte del texto relacionado con los derechos humanos en la versión más actual del texto sigue estando entre corchetes. Preocupa especialmente que las referencias a los territorios y las tierras de los pueblos indígenas y las comunidades locales, así como al consentimiento libre, previo e informado (CLPI), sigan entre corchetes en objetivos clave, especialmente porque el CLPI es una norma del derecho internacional que se viola con frecuencia. En el futuro, los Estados deben comprometerse a adoptar un enfoque integral de derechos humanos y, entre otros derechos, priorizar el derecho general a la autodeterminación, incluido el consentimiento libre, previo e informado, el derecho a la tierra y los derechos de tenencia, de forma transversal en los objetivos clave.

En su comunicado de prensa emitido el último día de las conversaciones de Ginebra, el FIIB señaló que “para que este marco sea exitoso e inclusivo, requerirá nuevas mejoras y la participación plena y efectiva de [los pueblos indígenas y las comunidades locales] en el proceso que lleva a la COP 15 y más allá”.

Próximos pasos:

Habrá más debates entre sesiones en junio en Nairobi, Kenia, mientras los gobiernos intentan llegar a un borrador de acuerdo que se finalizará en la cumbre sobre diversidad biológica COP15 en Kunming, China, en septiembre. Basándose en el trabajo colectivo de la Red-DESC sobre la tierra y los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, que incluye, entre otras cosas, intercambios mutuos, presentaciones al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, la defensa de un tratado vinculante de las Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos, informes amicus curiae y acciones de incidencia previas relacionadas con el CDB, los miembros de la Red-DESC seguirán reivindicando la centralidad de los derechos humanos, en particular el derecho a la tierra y los derechos de tenencia, en el Marco Mundial de la Biodiversidad Posterior a 2020. Para proteger la biodiversidad, debemos trabajar hacia una transición transformadora de los sistemas arraigados en la colonización, la extracción y el capitalismo a sociedades basadas en los derechos y la justicia que pongan en primer plano el bienestar de las personas y el planeta.


Recursos: