En la madrugada del 26 de febrero de 2026, el proyecto de producción agroecológica de nuestra organización miembro, el Movimiento Unificado Francisco Sánchez-1932 (MUFRAS-32), en San Isidro, Cabañas, fue atacado e incendiado de manera intencional. El incendio destruyó infraestructura productiva, cultivos y sistemas de riego que habían sostenido el trabajo de la comunidad durante décadas.
Desde la Red-DESC, expresamos nuestra profunda preocupación y plena solidaridad con MUFRAS-32 y las comunidades de San Isidro frente a este ataque violento. Según la información compartida por la organización, personas no identificadas prendieron fuego de forma intencional a una finca agroecológica gestionada por la comunidad, causando graves daños materiales y colectivos.
Durante más de 25 años, este proyecto ha representado una alternativa comunitaria frente a los modelos extractivistas, promoviendo la agroecología, la soberanía alimentaria, la protección ambiental y la organización de base. Ha generado empleo local, brindado formación técnica a mujeres rurales y jóvenes, protegido la biodiversidad y garantizado el acceso al agua para comunidades cercanas. Más allá de su función productiva, el proyecto encarna una visión política colectiva basada en el cuidado, la autonomía y la defensa del territorio.
Este ataque no puede entenderse como un hecho aislado. El departamento de Cabañas ha sido históricamente un territorio de disputa entre comunidades que defienden sus territorios e intereses extractivos, particularmente en relación con la minería metálica. Durante años, organizaciones como MUFRAS-32 han rechazado proyectos mineros debido a sus impactos nocivos sobre las fuentes de agua, los ecosistemas y los medios de vida rurales.
El ataque ocurre además en un contexto político cambiante. El anuncio realizado en agosto de 2025 por Nayib Bukele de reactivar la minería en El Salvador ha generado profundas preocupaciones entre comunidades y personas defensoras ambientales. Estos procesos han estado acompañados de un aumento en los riesgos de intimidación, violencia y desplazamiento forzado. En este contexto, integrantes de MUFRAS-32, incluyendo a las personas defensoras ambientales Zenayda Serrano y Héctor Berríos, se han visto forzados al exilio tras enfrentar persecución vinculada a su oposición a proyectos extractivos.



