Relevancia del caso
Los residentes informales son especialmente vulnerables a la coerción cuando los riesgos sanitarios que inevitablemente enfrentan en su vida diaria se utilizan para justificar medidas correctivas "urgentes" que, en realidad, los pueden dejar en una situación peor. La decisión de la Corte en el caso Pheko constituye un sólido baluarte contra esa estrategia. En el pasado, en particular en el caso Ciudad de Johannesburgo c. Rand Properties 2007 (6) SA 417 (SCA), la tendencia había sido aceptar sin críticas el diagnóstico y la prescripción del Estado respecto de condiciones de vida inseguras, independientemente de cuán perjudiciales fueran para las personas afectadas.
Sin embargo, Pheko deja en claro que el grado de peligro planteado por las condiciones de vida inseguras debe ser considerado por un tribunal que considere todo el contexto de las propuestas efectuadas para aliviarlas. Rechazando en forma implícita la interpretación restringida del Alto Tribunal y de Harms ADP del artículo 26 (3) en el caso Rand Properties, Nkabinde J sostuvo que se debe tener en cuenta la amplia gama de “circunstancias pertinentes”, incluso cuando el desalojo está autorizado por una notificación no cuestionada expedida en términos de una ley vigente. En Pheko, se debió interpretar que tales circunstancias incluían (obviamente, sin limitarse a ello) si el desastre era tan repentino como para justificar una reubicación apresurada, si era posible reacondicionar Bapsfontein, si existía un plan de gestión de desastre adecuado, si había habido alguna pérdida real de vida, si se habían puesto o era razonablemente posible poner a disposición tierras alternativas, y cuánto tiempo habían vivido en Bapsfontein los residentes. Un tribunal puede negarse a autorizar un desalojo, incluso de condiciones claramente inseguras, tras haber considerado estos y otros factores pertinentes.