Compartir
Lunes, Diciembre 1, 2025

La COP30 presentó un conjunto limitado de nuevos compromisos, incluyendo el Mecanismo de Acción de Belém (BAM) para una Transición Justa y la actualización del Plan de Acción de Género. Sin embargo, estos avances quedaron eclipsados por el fracaso más importante de la cumbre: el resultado final no contenía ninguna referencia a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. Esta omisión se produjo en un año en el que los intereses de los combustibles fósiles estuvieron más presentes que nunca en el proceso de la CMNUCC: más de 1.600 cabilderos acreditados, la delegación más numerosa en las negociaciones, dieron forma a unos resultados que eludieron la causa fundamental de la crisis climática.

Compartir
COP30
Marcha Global de los Pueblos en la Cumbre — un evento paralelo a la COP30. Foto: Bruno Peres/Agência Brasil.

A lo largo de la COP30, la Red-DESC fundamentó sus intervenciones en sus Seis Pilares para una Acción Climática Descolonizadora, haciendo un llamado a soluciones lideradas por los pueblos, un análisis feminista e interseccional, financiamiento reparador, protección de las personas defensoras, el enfrentamiento al militarismo y al extractivismo, y el fin de la captura corporativa.

Uno de los principales logros de la COP fue la adopción del BAM, el primero de su tipo en reconocer formalmente el papel de las comunidades de primera línea en la configuración de las vías de transición. Aunque fue celebrado como un avance, la Red-DESC subrayó que su impacto depende de que los Estados entreguen financiamiento climático dedicado —público, suficiente y que no genere deuda— y protejan el mecanismo de la captura corporativa. 

“El mecanismo existe porque los movimientos lo impusieron, no porque los Estados ofrecieran justicia”, afirmó Haneen Shaheen del Movimiento MENAFem. “No conseguimos la financiación; conseguimos el espacio para luchar por ella”, añadió, destacando la falta de compromisos con una financiación reparadora necesaria para una transición verdaderamente justa.

La COP30 tampoco abordó las preocupaciones planteadas por la sociedad civil y los movimientos climáticos sobre las medidas comerciales unilaterales (UTMs), que penalizan cada vez más a las economías del Sur Global bajo la bandera de una transición justa. Aunque las Partes acordaron mantener diálogos anuales sobre las UTMs, la Red-DESC advirtió que esto dista mucho de las protecciones exigibles necesarias para evitar nuevas formas de control colonial y coerción económica. 

Al mismo tiempo, el resultado respecto al Objetivo Global de Adaptación está muy por debajo de lo que se necesita con urgencia, ya que las Partes acordaron triplicar el financiamiento durante la próxima década en vez de actuar ahora, a pesar de los impactos climáticos que se agravan rápidamente. Para las comunidades en primera línea que ya enfrentan daños irreversibles, el año 2035 es demasiado tarde.

Reflejando los mismos fracasos sistémicos, en vez de ofrecer financiamiento real, público y sin deuda, la COP30 introdujo nuevos esquemas de mercado como el Tropical Forests Forever Fund (TFFF). En lugar de apoyar a las comunidades o proteger los bosques, el TFFF amplía la mercantilización de la Naturaleza. La Red-DESC rechaza el TFFF y todos los intentos de reemplazar   con mecanismos orientados al lucro. 

Plan de Acción de Género de Belém: El progreso opacado por retrocesos

Las Partes adoptaron el Plan de Acción de Género de Belém (GAP) para 2025–2034, que incluye el histórico reconocimiento de las personas defensoras de los derechos humanos ambientales. Pero los movimientos destacaron que el GAP contiene debilidades significativas.

“Es desalentador observar el retroceso en el lenguaje de derechos humanos”, afirmó Ranjana Giri de APWLD. Señaló que el plan carece de un marco interseccional, excluye a las personas de género diverso y no incluye financiamiento directo para acciones climáticas con enfoque de género.

Para Camilla Pollera del Center for International Environmental Law (CIEL), la protección de las personas defensoras es fundamental: Las personas defensoras están en la primera línea de la acción climática, incluso cuando el miedo, la represión o la exclusión les impiden participar en las salas de negociación. Esto fue dolorosamente evidente en la COP30”

Pérdidas y daños: Las comunidades pagan mientras los contaminadores quedan impunes

Solo se hicieron dos aportes al Fondo de Pérdidas y Daños, por un total de 21 millones de euros, en comparación con los 400 mil millones de dólares que los países del Sur Global necesitan únicamente en 2025. “El cambio climático sigue destruyendo los medios de subsistencia de millones de pequeños agricultores”, afirmó Vladimir Chilinya de FIAN Zambia. Que los responsables no proporcionen financiamiento demuestra una falta de preocupación por los derechos humanos en los países en desarrollo.

Adrián Martínez Blanco, de La Ruta del Clima, añadió: “La COP30 no adoptó decisiones para reparar las pérdidas y daños. Ni los derechos ni las obligaciones legales deben estar sujetos a negociación. La CMNUCC debe ajustarse a la ley”.

Shereen Talaat, del Movimiento MENAFem, añadió que la COP30 volvió a poner en evidencia “la brecha entre el reconocimiento y la acción”, donde los Estados reconocen los derechos pero ignoran sus obligaciones legales o no proporcionan financiamiento real, incluso cuando las comunidades del Sur Global enfrentan sequías, inundaciones, desplazamientos y austeridad.

La insuficiencia del fondo de pérdidas y daños se produjo en un contexto de creciente militarismo mundial, que agota los recursos públicos e intensifica los daños climáticos. La COP30 volvió a fallar en garantizar la transparencia y la rendición de cuentas respecto a las emisiones militares, permitiendo que uno de los sectores más contaminantes del mundo siga exento de escrutinio.

De Belém a Gaza: Militarismo, ecocidio y defensores amenazados

La represión y la reducción del espacio cívico para las personas defensoras de los derechos humanos también se hicieron plenamente evidentes en Belém. Los pueblos indígenas que se movilizaban por sus derechos fueron recibidos con escudos antidisturbios y barricadas, reflejando la violencia que sufren quienes defienden la tierra, el agua y el territorio en todo el mundo. Estas escenas evocaron dinámicas más amplias del militarismo que impulsan la ocupación ilegal, el genocidio y la destrucción ambiental a nivel global. En respuesta, la Red-DESC también respaldó el Embargo Energético Mundial por Palestina, que denunció el genocidio y ecocidio perpetrados en Gaza, y exhortó a la CMNUCC a excluir de las negociaciones climáticas a los actores cómplices de tales daños, incluyendo llamados a “expulsar a Israel” de la COP30.

En una conferencia de prensa de ESCR-Net, la defensora colombiana Martha Devia Grisales advirtió que los cabilderos de la industria de combustibles fósiles estaban “escribiendo el futuro del planeta” y pidió una política estricta sobre conflicto de intereses para frenar la captura corporativa. Basándose en la Investigación comunitaria de la Red-DESC en Colombia, Mongolia, México, Kenia y Zimbabue, subrayó que ya existen soluciones impulsadas por los pueblos. El mensaje fue claro: sin normas internacionales vinculantes, como las promovidas mediante el Tratado Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos, que limiten el poder corporativo y eviten que los Estados y las empresas cómplices de violaciones de derechos influyan en las decisiones climáticas, los resultados de la COP seguirán sin alcanzar la justicia que exigen las comunidades.

Cobra fuerza la presión por un futuro sin combustibles fósiles

A pesar del fracaso en garantizar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, creció el impulso detrás de la propuesta de un futuro sin combustibles fósiles liderada por Colombia.

“El tema incómodo sigue siendo la eliminación progresiva de los combustibles fósiles”, dijo Sergio Chaparro Hernández, de Dejusticia. Subrayó que para lograr una transición justa se requieren reformas al sistema financiero internacional, incluyendo la cancelación de la deuda, los impuestos internacionales y la transferencia de tecnología. “La promesa de implementación seguirá sin cumplirse hasta que el Norte Global pague su deuda climática”.

Aunque el liderazgo de Colombia contribuyó a impulsar el debate sobre la eliminación progresiva, los miembros de la Red-DESC insistieron en que cualquier camino hacia un futuro sin combustibles fósiles debe ser justo, contar con financiamiento adecuado y estar libre de contaminadores globales y de esquemas manipuladores de origen corporativo. Los miembros subrayaron que las transiciones deben estar fundamentadas en un análisis feminista e interseccional y guiadas por el derecho internacional de los derechos humanos, incluyendo fallos recientes de la CIJ y la Corte Interamericana, que afirman que los emisores históricos tienen obligaciones vinculantes de prevenir daños adicionales, garantizar la rendición de cuentas y apoyar soluciones lideradas por los pueblos.

“Ya estamos en camino hacia un calentamiento de 2,6 °C. Los puntos de inflexión se están rebasando con una rapidez y fuerza cada vez mayores”, afirmó Maddalena Neglia de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH). “La Corte Internacional de Justicia afirmó lo que la ciencia y las comunidades de primera línea han sostenido durante mucho tiempo: poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles es un imperativo de derechos humanos de cumplimiento inmediato”, añadió.

Soluciones reales: De los pueblos, no de los contaminadores

En todo el mundo, los pueblos indígenas, los movimientos feministas y de mujeres de base, campesinos, trabajadores y otras comunidades de primera línea están generando las soluciones reales necesarias para abordar la catástrofe climática—soluciones que, en gran medida, permanecen invisibles dentro de las negociaciones de la COP.  

“En medio de la previsible resistencia de los países del Norte Global, los movimientos aún lograron una victoria con el mecanismo de Transición Justa”, señaló Jax Bongon, de IBON International. “Pero ahora debemos exigir al Norte que aporte financiamiento y se comprometa con una eliminación rápida y equitativa de los combustibles fósiles, mientras combatimos las falsas ‘soluciones’ corporativas”.

La Red-DESC se sumó a las más de 70.000 personas que marcharon en Belém para exigir justicia y un futuro sin combustibles fósiles, reclamando soluciones reales de los pueblos y no de los contaminadores. Los miembros reafirman que enfrentar la crisis climática requiere un cambio fundamental: eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, cancelar la deuda ilegítima, detener los enormes flujos de dinero que alimentan la maquinaria de guerra y redirigir esos recursos hacia el financiamiento para pérdidas y daños, reparaciones y soluciones climáticas impulsadas por los pueblos, incluyendo esfuerzos de adaptación liderados por las comunidades.

Las soluciones impulsadas por los pueblos recuperan la soberanía y desplazan el poder de las corporaciones para devolverlo a los pueblos. A lo largo de los movimientos, los miembros de la Red-DESC sostienen que cualquier solución que no defienda los derechos humanos, la autodeterminación y la dignidad —especialmente de los pueblos históricamente oprimidos— no es una solución real. Es colonialismo climático y un ataque directo contra la humanidad y los límites planetarios.