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Miércoles, Febrero 18, 2026

El grupo de trabajo de Movimientos Sociales de la Red-DESC expresa su solidaridad con los pueblos que luchan por su liberación, soberanía y autodeterminación y denuncia el imperialismo estadounidense en todas sus formas. Condenamos las recientes acciones ilegales de Estados Unidos en Venezuela como una violación del derecho internacional y llamamos a poner fin a los sistemas coloniales y capitalistas que sostienen la violencia, la impunidad corporativa y el extractivismo.

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Protest Hands oof Venezuela
El fin de semana del 3 al 4 de enero de 2026, cientos de personas se reunieron en Times Square en la ciudad de Nueva York para protestar contra la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela /SWinxy

Desde la diversidad de movimientos sociales que integramos la Red-DESC, y en representación de decenas de organizaciones populares de todo el mundo, afirmamos nuestra más profunda solidaridad con los pueblos de Venezuela, Palestina, Cuba, Sudán, Kurdistán, Irán y con todos los pueblos en sus luchas por la liberación, la soberanía y la autodeterminación.

El derecho a la autodeterminación es un derecho fundamental y una piedra angular de nuestras luchas. Es un imperativo legal y moral consagrado en el Artículo 1 de ambos Pactos Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de Derechos Civiles y Políticos, así como en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) y el Convenio 169 de la OIT. Sin embargo, a los pueblos se les impide ejercer su derecho a la autodeterminación y cada vez vemos más amenazado nuestro derecho al futuro, principalmente por la violencia imperialista.

Denunciamos inequívocamente el imperialismo estadounidense, que se manifiesta en su injerencia electoral, en las intervenciones militares directas y en las sanciones económicas. Rechazamos el militarismo estadounidense, que continúa infligiendo y utilizando la violencia como medio para mantener el control colonial sobre la mayoría global.

Sabemos que esta violencia no es abstracta: se siente y se sufre a diario, de forma desproporcionada, en los cuerpos y territorios de mujeres y niñas en toda su diversidad; de pueblos oprimidos por razones de género; de personas queer y trans; de personas negras y afrodescendientes; de pueblos indígenas; de comunidades campesinas y trabajadoras; y de otros pueblos históricamente marginados. 

Las recientes acciones ilegales emprendidas por Estados Unidos en Venezuela no solo constituyen violaciones flagrantes del derecho internacional y de la soberanía del pueblo venezolano, sino que también reflejan una respuesta violenta ante un orden mundial en transformación que representa una amenaza para la hegemonía de Estados Unidos. Exigimos al gobierno estadounidense que respete los principios de justicia y del derecho internacional, que se comprometa de inmediato con un orden internacional basado en normas, y exigimos la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores

Demandamos el fin de los sistemas coloniales y capitalistas de poder que perpetúan la violencia y ponen el poder corporativo por encima del poder popular. La captura corporativa y la impunidad corporativa deben terminar. Las empresas, en especial las multinacionales del Norte global, son responsables de las múltiples crisis que enfrentamos y deben rendir cuentas de sus acciones. Las corporaciones han capturado gobiernos, medios de comunicación e instituciones multilaterales y democráticas, operando para servir los intereses de empresas voraces a costa de los pueblos y del planeta.

La economía extractiva y su dependencia de los combustibles fósiles sólo han traído muerte y destrucción a nuestras tierras y a nuestros cuerpos, mientras el futuro del sistema multilateral sigue pendiendo de un hilo.

El sistema multilateral sigue siendo fundamental para garantizar los derechos conquistados con lucha. La retirada de Estados Unidos de acuerdos y tratados internacionales clave marca un precedente peligroso para otros regímenes autoritarios, de derecha y fascistas.

Somos la mayoría global y nuestra fuerza radica en la solidaridad. Reconocemos que los desafíos que enfrentamos pueden seguir creciendo, pero también crecerán las luchas populares que defenderán los derechos de nuestros pueblos y movimientos. En este momento de amenazas extremas, nuestras voces permanecen unidas en el espíritu de la liberación y la soberanía de los pueblos.

Como red global, la Red-DESC trabaja para conectar luchas diversas en todas las regiones, construyendo poder colectivo para impulsar los cambios sistémicos necesarios para dar forma, colectivamente, a un nuevo futuro basado en los derechos humanos, el respeto por la Madre Tierra y la dignidad.

Estamos comprometidos con la solidaridad internacional, porque entendemos que las luchas de los movimientos están interconectadas y son interseccionales. Sabemos que todas y todos enfrentamos condiciones comunes que socavan la realización de los derechos humanos, tal como se expresa en la Carta Común de la Red-DESC para la lucha colectiva.

Las causas profundas de nuestra opresión son las mismas y, por lo tanto, solo podremos superarlas mediante una lucha unificada. Sigamos organizándonos, alzando nuestras voces en nuestras comunidades y conectando nuestro pensamiento a nivel global. Este mundo no pertenece al capitalismo: pertenece a todos los seres humanos que lo habitan.

Frente a las nuevas amenazas de apropiación de nuestros bienes naturales comunes por parte de empresas tecnológicas, esta lucha no es solo por el presente, sino también por el futuro de quienes vienen después.

Seamos parte de la construcción de un mundo global más justo y del buen vivir de los pueblos del mundo.

Los pueblos del mundo organizados en la Red-DESC