Relevancia del caso
En 2000, los afrobrasileños representaban más del 50% de la población brasileña, pero menos que el 20% de los estudiantes universitarios. La decisión de la Corte Suprema podría contribuir a cambiar esta situación. Asimismo, la decisión rompe con el mito octogenario de la democracia racial, es decir, la falsa creencia de que las relaciones interraciales y la resistencia al racialismo en Brasil conducía a la igualdad racial, remplazándolo por un principio más claro de igualdad sustantiva o material y una interpretación más sólida del derecho constitucional a la educación. La Corte también aclara los principios que se deben aplicar al análisis de las medidas institucionales destinadas a lograr la igualdad racial: los principios de razonabilidad y proporcionalidad. Finalmente, la decisión prácticamente asegura que más de cincuenta universidades públicas brasileñas que ya han adoptado programas de discriminación positiva los mantendrán. Como se destacó en el caso, las universidades públicas son las “principales instituciones educativas responsables de formar a la elite brasileña.” Por lo tanto, el impacto de la decisión podría extenderse más allá del campo de la educación, promoviendo la diversidad racial en posiciones sociales de poder.