Aplicación de la decisión y resultados
El gobierno de Nepal respondió proporcionando fondos y centros quirúrgicos para que se lleven a cabo las histerectomías para remediar el prolapso uterino, pero en 2010 redujo los objetivos y fondos adicionales disponibles relacionados con dichos procedimientos quirúrgicos (vea "Republica").
Aunque el gobierno tomó medidas para que el tratamiento quirúrgico esté disponible para las mujeres afectadas por el prolapso uterino, se ha hecho muy poco para avanzar en la educación y la prevención.[1] El borrador de 2008 de un Plan Nacional Multisectorial Estratégico para la Prevención y la Gestión del Prolapso Uterino 2008-2017, un paso potencialmente positivo que asignaba responsabilidades específicas a todos los ministerios relevantes para prevenir y tratar la enfermedad, no ha sido adoptado como política oficial. Bajo este Plan, el Ministerio de la Mujer, el Niño y el Bienestar Social, el Ministerio de Trabajo y Empleo, y el Ministerio de Salud y Población son responsables de implementar políticas de concientización y otras medidas preventivas.
En su informe de 2014 "Nepal: Eliminar una carga innecesaria: Discriminación de género y prolapso uterino en Nepal", Amnistía International, miembro de la Red-DESC, identificó el problema de discriminación de género generalizada causado por el aumento del riesgo de las mujeres y niñas de contraer prolapso uterino en Nepal. Los factores de riesgo del prolapso uterino, originados en la discriminación de género, incluyen la falta de información relacionada con la salud, el embarazo en adolescentes (muchas veces relacionado con el matrimonio precoz), la falta de control sobre la conducta sexual, los embarazos múltiples y la falta de control anticonceptivo, el trabajo físico durante y después del embarazo, la falta de acceso a asistencia especializada durante el parto y la falta de alimentación adecuada. Citando este caso, el informe concluyó que el gobierno no ha enfrentado adecuadamente esta discriminación de género subyacente reduciendo el riesgo de las mujeres de contraer la enfermedad. A principios de 2014, Amnesty International también lanzó una campaña llamando al gobierno de Nepal a reconocer la elevada prevalencia del prolapso uterino en Nepal como un problema de derechos humanos y a tomar medidas para prevenir la enfermedad enfrentando de manera urgente la discriminación de género subyacente que afecta a mujeres y niñas. Se trata de parte de la campaña “My Body My Rights” de la organización, en la que se insta a los gobiernos a respetar, proteger y cumplir los derechos sexuales y reproductivos.
La implementación de la sentencia de la Corte Suprema de 2008 será analizada por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en noviembre de 2014. La lista de temas del Comité incluye el siguiente pedido: “aclarar si el Estado Parte ha tomado medidas para promulgar leyes efectivas y políticas que reduzcan la exposición de mujeres y niñas a los factores de riesgo del prolapso uterino, y para implementar la sentencia de la Corte Suprema del caso Prakash Mani Sharma c. Gobierno de Nepal (2008)”.
[1] Unnecessary Burden: Gender Discrimination and Uterine Prolapse in Nepal, Amnesty International (2014) p. 10, 51.