Relevancia del caso
Este caso sentó precedentes, ampliando los derechos fundamentales a la vida y la dignidad al interpretarlos incluyendo el derecho a un medio ambiente saludable. La decisión resulta particularmente importante porque no existen disposiciones específicas en la Constitución de Pakistán respecto de la protección ambiental. Respecto del derecho ambiental del país, es importante que el caso estableció la aplicación del principio de cautela cuando están amenazados los derechos ambientales y destacó las obligaciones positivas del estado en la protección del derecho a un medio ambiente limpio y saludable. (Entrevista por correo electrónico con Ahmad Rafay Alam, prestigioso abogado y activista ambientalista de Pakistán, 28 de agosto de 2015.) Asimismo, la sentencia impuso a los organismos estatales una restricción de notificar y comentar respecto de proyectos que puedan representar un riesgo público. El caso también es destacable “porque sentó las bases de todos los litigios de interés público futuros presentados ante los tribunales por la protección ambiental”. Para citar un ejemplo, tras este caso, la Corte Suprema, citando la decisión Zia, en el caso Salt Miners (12 de julio de 1994) sostuvo que el derecho a acceder a agua libre de contaminación es un derecho a la vida misma.
(Actualizado en agosto de 2015)