Relevancia del caso
Montana es uno de los seis Estados Unidos -incluidos Hawái, Illinois, Pensilvania, Massachusetts y Nueva York- que protegen explícitamente el medio ambiente en su constitución estatal, aunque muchas más constituciones contienen protecciones para los recursos naturales. Aunque aún está por verse el efecto que tendrá Held c. Estado en el resto de Estados Unidos, sobre todo porque el Tribunal destacó que la Constitución de Montana ofrecía la mayor protección del medio ambiente de todo el país, la sentencia, incluidas las detalladas conclusiones sobre los hechos, se utilizará sin duda como antecedente de peso en otros casos relacionados con el clima.
Montana Environmental Information Center indica que la Corte Suprema de Montana tiene intención de darle libertad al Departamento de Calidad Medioambiental respecto de la forma en que revisa las emisiones de GEI en el futuro, siempre que su toma de decisiones no sea “arbitraria o caprichosa”. Pero esto no constituye una “carta blanca”, como dijo la Corte. Exigir la revisión de las emisiones de GEI antes de la aprobación de proyectos ante el Departamento de Calidad Ambiental tendrá efectos demostrables en el medio ambiente de Montana específicamente y evitará que los funcionarios estatales ignoren sus obligaciones afirmativas emanadas de la Constitución de Montana. Además, las decisiones sustantivas de los organismos en materia de permisos deben ser coherentes con su obligación constitucional afirmativa de “mantener y mejorar” el medio ambiente y los recursos naturales de Montana.
Además, la ley de “legitimación de caso o controversia” de Estados Unidos supone otro obstáculo para la promulgación de demandas similares, aunque también en este caso Held sienta un importante precedente. En los tribunales federales estadounidenses, como en los tribunales de Montana, se prohíbe a los defensores presentar “quejas generalizadas”, y deben alegar perjuicios concretos para tener legitimación activa. En el caso Held, el tribunal de distrito consideró que los demandantes, en su calidad de niños y jóvenes, sufrían daños concretos en su salud física y mental, sus bienes, sus intereses financieros y patrimoniales, y sus prácticas y tradiciones tribales, suficientes para demostrar su legitimación. El análisis de la legitimación de Held será persuasivo en otros casos en los que los demandantes tengan que demostrar su legitimación por daños causados por el clima y la contaminación atmosférica. La Corte Suprema de los EE.UU. también ha reconocido la legitimación en el pasado para demandas similares que impugnaban normativas medioambientales adversas. Véase, por ej., Duke Power Co. c. Carolina Environmental Study Group, Inc., 438 U.S. 59 (1978); Massachusetts c. Environmental Protection Agency, 549 U.S. 497 (2007). El caso Held podrá inspirar a defensores a cuestionar futuras normativas que perjudiquen el medio ambiente.
Agradecemos especialmente las aportaciones del miembro de la Red-DESC: Program on Human Rights and the Global Economy (PHRGE) at Northeastern University.