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Lunes, Junio 1, 2026
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Como miembros del Grupo de Trabajo de Movimientos Sociales de la Red-DESC, expresamos nuestra solidaridad con los movimientos populares de todo el Estado Plurinacional de Bolivia que han liderado un prolongado levantamiento social en oposición al gobierno neoliberal y represivo de Rodrigo Paz.

Reconocemos que la crisis económica que atraviesa Bolivia es el resultado de políticas económicas neoliberales y de reformas agrarias que priorizan los intereses de las empresas y del sector extractivo por encima de los derechos de las personas.

Nos hacemos eco de las preocupaciones de nuestra organización miembro, Red Chimpu Warmi, y de otros movimientos indígenas, campesinos y feministas que están soportando el peso de la crisis económica y a quienes se ha convertido injustamente en chivos expiatorios. Estas comunidades se enfrentan a la estigmatización, la discriminación,y el abandono organizado a pesar de que aportan la mano de obra esencial que garantiza la seguridad alimentaria del país.

Somos nosotras quienes aportamos mucho a la seguridad alimentaria del país; trabajamos en el campo, llevamos nuestros productos a las ciudades y con esfuerzo abastecemos alimentos para muchas familias Bolivianas.” – Petrona Fernández Osco, Secretaria de Actas, Red Chimpu Warmi

En toda América Latina y el Sur Global, estamos presenciando una agresiva reafirmación del poder imperial estadounidense y del dominio oligárquico. Desde Argentina hasta Honduras, desde El Salvador hasta Ecuador, fuerzas de derecha alineadas con los intereses de Estados Unidos buscan debilitar la soberanía popular, desmantelar los derechos colectivos y castigar a los movimientos y territorios que se atreven a imaginar y construir un futuro diferente.

Hacemos eco a las reivindicaciones que se alzan en todo el Estado Plurinacional de Bolivia: apoyamos el llamamiento para que se ponga fin a la represión, la criminalización y la discriminación de las comunidades indígenas. Reafirmamos los derechos ganados por las comunidades indígenas, incluido el Convenio n.º 169 de la OIT, que garantiza el consentimiento libre, previo e informado. Rechazamos el despojo y el desplazamiento que acompañan a las políticas económicas capitalistas a expensas de los derechos humanos. Asimismo, condenamos la violencia sufrida por las comunidades, las familias, las mujeres, las niñas y las personas mayores. Hacemos un llamado a construir puentes de entendimiento intercultural que promuevan el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia entre los pueblos.

A lo largo de la historia, el pueblo de Bolivia ha mostrado al mundo el poder de la acción colectiva. Ha inspirado esperanza en muchos de nosotros con sus triunfos históricos frente a los intentos de privatización. Respaldamos a los movimientos de base que están luchando no solo por sus derechos sino por un futuro digno, libre de explotación. El futuro de Bolivia está con sus pueblos originarios, con quienes custodian y cuidan la tierra y los territorios.