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Sábado, Noviembre 15, 2025

Como parte de una iniciativa más amplia de Investigación Comunitaria sobre Pérdidas y Daños impulsada por la Red-DESC, comunidades de Ogonilandia, Nigeria, documentaron cómo el cambio climático está afectando sus territorios, medios de vida y bienestar. Liderada por la African Indigenous Foundation for Energy and Sustainable Development (AIFES), la investigación combina conocimientos locales y evidencia generada por las propias comunidades para comprender mejor los impactos de las pérdidas y daños e informar respuestas a nivel local y nacional.

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  • Integrantes de la comunidad participan en uno de los talleres realizados como parte de la iniciativa de Investigación Comunitaria sobre Pérdidas y Daños en Ogonilandia, Nigeria. Foto: AIFES.
  • Integrantes de la comunidad participan en uno de los talleres realizados como parte de la iniciativa de Investigación Comunitaria sobre Pérdidas y Daños en Ogonilandia, Nigeria. Foto: AIFES.

En Kono Boue, una comunidad de Ogonilandia, las inundaciones llegaron de una forma que la población nunca había visto antes.

En junio de 2024, el agua inundó viviendas y tierras agrícolas, desplazando a familias y arrasando cultivos. Para muchas personas, era la primera vez que una inundación alcanzaba tal magnitud. Como recordó una persona de la comunidad, se despertaron “para encontrar su comunidad devastada por la inundación”, con familias enteras obligadas a trasladarse.

Pero este episodio no surgió de la nada. Se produjo tras décadas de degradación ambiental, extracción petrolera y quema de gas, presiones que ya habían transformado profundamente el territorio y las condiciones de vida.

Es aquí donde comienza la investigación comunitaria impulsada por AIFES y la Red-DESC: no con cifras o estadísticas, sino con experiencias vividas.

Investigación liderada por quienes viven los impactos

En cinco comunidades de Ogonilandia —Obolo-Ebubu, Korokoro, Kegbara Dere, Buan y Kono Boue— integrantes de las comunidades se unieron para documentar cómo el cambio climático está afectando sus territorios, su salud y sus medios de vida.

A través de grupos focales, entrevistas y encuestas, identificaron cambios observados a lo largo del tiempo: alteraciones en los patrones de lluvia, disminución de la productividad agrícola, contaminación de las fuentes de agua y crecientes riesgos para la salud.

El propio proceso fue importante. Al liderar la investigación, las comunidades garantizaron que los hallazgos reflejaran aspectos que a menudo quedan fuera de las evaluaciones externas: las realidades cotidianas de las pérdidas y daños, y el conocimiento que surge de vivir estos impactos en primera persona.

Pérdidas y daños más allá de lo visible

La investigación revela un panorama complejo de pérdidas. Las inundaciones son una parte del problema: son más frecuentes, más intensas y cada vez más impredecibles. Pero los daños van mucho más allá.

Las personas agricultoras describen una disminución de la productividad. Las familias hablan de fuentes de agua que ya no son seguras. Las preocupaciones relacionadas con la salud están aumentando. Y junto a estos impactos materiales existe algo más difícil de medir: la erosión de formas de vida, sistemas de conocimiento y de la relación entre las personas y su territorio.

En Ogonilandia, los impactos climáticos no pueden separarse de una larga historia de extracción de recursos. La quema de gas y la explotación petrolera han contribuido durante décadas a la degradación ambiental, aumentando la vulnerabilidad de las comunidades y reduciendo sus posibilidades de respuesta.

Convertir la evidencia en una voz colectiva

Las y los integrantes de las comunidades utilizaron los hallazgos para organizarse, dialogar con las autoridades y articular sus demandas. Mantuvieron debates dentro de sus comunidades, se reunieron con actores locales y trabajaron junto a organizaciones de la sociedad civil para amplificar sus voces.

AIFES también colaboró con medios de comunicación para llevar estas realidades al espacio público. Los hallazgos y las demandas surgidas de la investigación llegaron a medios nacionales, contribuyendo a que lo que ocurre en Ogonilandia trascienda las conversaciones locales y forme parte de un debate público más amplio.

Las comunidades reclaman respuestas gubernamentales más sólidas frente a los impactos climáticos, incluidas medidas que aborden directamente las pérdidas y daños. También exigen rendición de cuentas por los daños ambientales vinculados a las industrias extractivas y apoyo a estrategias lideradas por las propias comunidades para fortalecer su resiliencia.

Un punto de partida diferente para las respuestas climáticas

Lo que demuestra la investigación en Ogonilandia es algo sencillo, aunque a menudo pasado por alto: las comunidades ya entienden lo que está ocurriendo porque lo viven día a día.

La investigación comunitaria no solo produce evidencia; también transforma quién la produce y para quién se produce. Genera espacios para que las comunidades conecten sus experiencias con luchas más amplias y lleven esas realidades a los debates nacionales e internacionales sobre justicia climática.

Reporte

Descargar el reporte completo (en inglés):