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Miércoles, Junio 6, 2012
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Naturaleza del caso

Denuncia ante el Panel de Inspección del Banco Mundial, imputando a los funcionarios locales del organismo el incumplimiento de las directivas sobre reducción de pobreza, supervisión de proyectos y acceso a la información. La denuncia reclamaba al Panel retener, como medida cautelar, los desembolsos pendientes del crédito, hasta que se verificara el cumplimiento de la cláusula sobre programas sociales garantizados en el marco del Préstamo de Ajuste estructural especial N ° 4405-AR (63991). Presunta violación de la Observación General N º 12 del artículo 11 del PIDESC (derecho a la alimentación ya una nutrición adecuada / nivel de vida adecuado).

Aplicación de la decisión y resultados

El reclamo ante el Panel y el pedido de retención de los pagos desató una fuerte presión sobre el Banco Mundial y el gobierno nacional. Como resultado fueron otorgados un adicional de U$ 3 millones para el Pro- Huerta, casi el doble de su presupuesto. Además la Secretaría de Desarrollo Social (responsable del Programa) decidió asignar otros U$ 1.5 para el Programa.  El Panel de Inspección fue informado por las partes que los fondos totales asignados al Pro- Huerta eran suficientes para financiar sus operaciones. Debido a que el daño potencial reclamado por los demandantes parecía haber sido evitado, el Panel no recomendó una investigación formal.

Después de la crisis de 2001, el Programa Pro-Huerta ha continuado en las zonas más pobres de la ciudad. Hoy en día, el Programa ayuda a aliviar las necesidades de los sectores mas pobres del país, así como fomentar la participación ciudadana y reforzar las relaciones dentro de las comunidades.

Relevancia del caso

El caso Pro-Huerta es un ejemplo del uso de una estrategia poco convencional (El Panel de Inspección) que condujo a resultados exitosos en la protección de los DESC. La intervención del Panel de Inspección del Banco Mundial tuvo un impacto decisivo en el ámbito nacional, e impidió que el gobierno eludiera sus compromisos sociales: como destacó el CELS, "Luego de la crisis social profunda que atravesó la Argentina especialmente a partir de 2001, el Pro-Huerta siguió implementándose en las zonas más empobrecidas del país. Hasta el presente, el Programa ayuda a paliar necesidades de subsistencia, promueve la participación y refuerza los vínculos comunitarios". (CELS, La Lucha Por el Derecho, 2008). El modelo del Pro-Huerta también fue utilizado para un programa similar en Haití. (Programa de IICA de alimentos frescos autosuficiencia en Haití: el Pro-Huerta 2005-2008.)