Relevancia del caso
Este caso es una victoria para los activistas ambientales y defensores, y para las comunidades mismas. Ofrece una vía para que las personas desplazadas de Colombia reclamen más fácilmente sus tierras y protege un ecosistema amenazado y de importancia vital contra la devastación de la minería. Protege los derechos de las personas por sobre los derechos de los desarrolladores y otros intereses empresariales. Finalmente, establece un importante precedente, confirmando que los derechos ambientales en Colombia están protegidos por garantías constitucionales.