Relevancia del caso
El caso complementa y amplía la decisión anterior de la Corte en el caso Blue Moonlight en cuatro aspectos materiales. Primero, la Corte deploró que en ambos casos los ocupantes fueran denominados “invasores”, sosteniendo que tal palabra era “emocional y moralizante” y socavaba la dignidad de los ocupantes. Segundo, tomó en cuenta que, aunque la ocupación se había iniciado apenas poco tiempo antes del procedimiento de desalojo, la probabilidad de que un desalojo deje a los afectados sin techo hacía que siga siendo obligatorio proporcionar viviendas o tierras alternativas. Tercero, consideró que el propietario no demostró que tuviera un uso urgente u obligatorio para la tierra ocupada ilegalmente; ello volvía innecesario emitir una orden de desalojo urgente sin proporcionar alternativas. Finalmente, la Corte destacó que los Altos Tribunales tienen la facultad y la obligación de ordenar a las municipalidades que tomen medidas para investigar y proporcionar información sobre su capacidad de proporcionar viviendas alternativas en caso de que se determine que el enfoque de una municipalidad no es satisfactorio.
(Actualizado en julio de 2015)