Relevancia del caso
Este histórico caso es particularmente importante porque aplicó las obligaciones de igualdad y no discriminación emanadas de la Constitución y de instrumentos legales internacionales para restringir en Suazilandia la antigua doctrina del derecho consuetudinario de la potestad marital, que discrimina contra la mujer, y confirmó que las mujeres casadas poseen legitimación procesal para iniciar y participar en procesos legales sin la asistencia o autorización de sus maridos.
Lamentablemente, el Alto Tribunal no abolió la doctrina del derecho consuetudinario de la potestad marital en su totalidad y Suazilandia sigue siendo el único país del Sur de África que no ha revocado esa doctrina. Sin embargo, actualmente en Suazilandia se está litigando para cuestionar la constitucionalidad de toda la doctrina del derecho consuetudinario de la potestad marital. Aunque este caso no eliminó dicha doctrina, sí logró restringirla, y ello tiene importantes consecuencias para el derecho de la mujer a la propiedad, incluyendo a la tierra y la vivienda, y mantiene la presión para que se aborden estas disposiciones del tipo “jefe de familia” y su continua influencia sobre la práctica y el derecho consuetudinario, y sobre los estereotipos de género en toda África y más ampliamente. Esto resulta especialmente relevante en la actualidad ante el aumento de reclamos de mecanismos de derechos humanos y órganos de la ONU en el sentido de que se deben fortalecer los derechos de la mujer a la propiedad, la tierra y otros recursos por medio de la eliminación efectiva de la legislación y las prácticas discriminatorias.
*Esta imagen no está directamente relacionada con estos dos casos pero sí con el trabajo de la Asamblea de Mujeres Rurales de Suazilandia, una organización que trabaja por los derechos de las mujeres y el desarrollo en Suazilandia.