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Jueves, Agosto 15, 2019
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Naturaleza del caso

El Tribunal Constitucional de Sudáfrica confirmó la apelación de trece familias de la comunidad de Lesetlheng que habían estado enfrentando el desalojo inducido por la minería de tierras que compraron hace un siglo y que habían permanecido en fideicomiso debido a las leyes racialmente discriminatorias que les prohibían ser propietarios de las mismas. La comunidad trató de hacer valer sus derechos informales sobre la tierra en virtud de la constitución y la Ley de protección provisional de los derechos informales sobre la tierra (Interim Protection of Informal Land Rights Act, o IPILRA), así como su derecho a ser consultada en virtud de la Ley de desarrollo de los recursos minerales y petrolíferos (Minerals and Petroleum Resources Development Act, o MPRDA).

El Tribunal dictaminó que las empresas mineras no habían consultado, negociado ni solicitado el consentimiento de los titulares informales de los derechos sobre la tierra, como lo exige la ley.

Aplicación de la decisión y resultados

Esta decisión reivindica los derechos informales de la comunidad de Lesetlheng sobre la tierra, exigiendo efectivamente a las empresas mineras que soliciten su consentimiento y negocien sobre la compensación y la manera de su posible reubicación antes de cualquier actividad minera.

Relevancia del caso

A pesar de las protecciones constitucionales y las disposiciones de leyes como la IPILRA y la MPRDA, las empresas mineras, los reguladores y las autoridades gubernamentales tradicionales de Sudáfrica a menudo han omitido a las personas y comunidades afectadas en los procesos de consulta relativos a las operaciones mineras. Las empresas también han comenzado a minar durante las negociaciones con los afectados, socavando así el proceso previsto por la ley y reduciendo el valor de la tierra. El dictamen respalda la premisa de que las empresas mineras y los reguladores gubernamentales deben interactuar directamente con los afectados a través de sus líderes tradicionales, y no a través de supuestos apoderados.

Por sus aportes, se agradece especialmente al miembro de ESCR-Net: el Program on Human Rights and the Global Economy (PHRGE) de Northeastern University.

Grupos involucrados en el caso