En América Latina y el Caribe, entre 11 y 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En Colombia, esta cifra oscila entre 680.000 y 1 millón de personas. Más del 95% son mujeres.
Durante años, más del 80% de estas trabajadoras ha sido excluido de derechos laborales básicos, como la seguridad social, y solo una minoría cuenta con contratos formales. A pesar de las denuncias persistentes de las trabajadoras del hogar y de los movimientos feministas, esta realidad ha sido sistemáticamente invisibilizada. Hoy, sus historias logran abrirse paso en el debate público a través de una serie de Netflix que las proyecta a audiencias más amplias.
María La Caprichosa se ha convertido en un fenómeno de audiencia, alcanzando el Top 10 de las series más vistas en varios países de América Latina y rompiendo con décadas de narrativas dominantes en la televisión regional. En lugar de la protagonista blanca, urbana y de clase media, la serie coloca en el centro a una mujer negra, trabajadora del hogar y lideresa sindical, cuya historia no es ficción aspiracional, sino una trayectoria real de organización y lucha.
Desde la Red-DESC, y en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se conmemora este 30 de marzo, conversamos con Claribed Palacios, presidenta de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD), y con María Roa, secretaria general y fundadora del sindicato e inspiración de la serie, sobre el impacto de esta visibilidad y las luchas actuales por los derechos laborales, la justicia racial y el reconocimiento del cuidado en Colombia.
Para Roa, primera presidenta de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD), este giro narrativo tiene un alcance político claro: “Las historias de las trabajadoras domésticas no son contadas… y hoy muchas mujeres se me acercan y me dicen: yo también quiero hablar.”
Más allá del reconocimiento personal, lo que está en juego es la posibilidad de que la experiencia de las trabajadoras domésticas, históricamente relegada al ámbito privado, se vuelva visible y comprensible para amplios sectores de la sociedad.
La serie ha abierto una grieta en un régimen de silencio profundamente arraigado. Durante décadas, muchas mujeres han debido afrontar experiencias de violencia, discriminación y explotación sin espacios para nombrarlas.
La historia de María es la historia de muchas mujeres
Aunque la serie se inspira en la vida de María Roa, tanto ella como Claribed Palacios insisten en que no puede entenderse como una trayectoria individual aislada. Su historia es inseparable del proceso organizativo que la hizo posible. “En María se conjuga la lucha de cientos de mujeres… las mujeres que no pudieron hablar”, dice Claribed.
UTRASD nació en 2013 con 28 mujeres afrocolombianas, como resultado de procesos previos de encuentro, reflexión e investigación. Desde entonces, el sindicato ha crecido, se ha expandido territorialmente y ha consolidado una voz política capaz de incidir en los debates nacionales sobre derechos laborales, cuidado y políticas públicas. Para 2020, el número de afiliadas superaba las 650 mujeres, incluyendo más de 150 nuevas integrantes que se sumaron durante la pandemia de COVID-19.
Para las lideresas, lo relevante no es únicamente que la historia de una mujer trabajadora del hogar afrocolombiana haya llegado a una plataforma global, sino que ese reconocimiento permita visibilizar la organización, la lucha sostenida y las redes de apoyo que han hecho posible ese camino.




