Compartir
Domingo, Octubre 29, 2017
Compartir

Naturaleza del caso

En este histórico caso de interés público, la Corte Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos falló a favor de la comunidad indígena ogiek de Kenia y sostuvo que el gobierno de ese país había violado siete derechos bajo la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos. Esta decisión fortalece considerablemente la jurisprudencia progresista sobre los derechos a la tierra y los derechos de los pueblos indígenas.

Aplicación de la decisión y resultados

La sentencia ordena al gobierno de Kenia informar a la Corte sobre todas las medidas apropiadas adoptadas para remediar las violaciones dentro de un plazo de seis meses. El director ejecutivo de OPDP, Daniel Kobei, urgió al gobierno a cumplir plenamente la sentencia. Junto con otros líderes de la comunidad ogiek, Kobei está trabajando con el gobierno en la implementación de la sentencia, contando con orientación y apoyo de MRGI.

Relevancia del caso

"Para los ogiek, se está haciendo historia. El tema de los derechos a la tierra de los ogiek finalmente se ha tomado en serio y el caso les ha permitido sentirse importantes como pueblo indígena. Me consta que el caso también les da esperanza a otros pueblos indígenas". Daniel Kobei, director ejecutivo de OPDP

Esta sentencia histórica constituye la primera vez en la que la Corte, que funciona desde 2006, emite un veredicto en un caso sobre los derechos de un pueblo indígena. También es el mayor caso del que se haya ocupado la Corte, tanto en términos de la cantidad de demandantes (35.000) como de la cantidad de violaciones denunciadas (8). Asimismo, este caso fue el primero de interés público de la Corte, y el primero decidido tras una audiencia sobre el fondo del caso y una derivación de la Comisión.

Lucy Claridge, directora legal de MRGI, quien litigó el caso ante la Corte, señala que “este caso es fundamentalmente importante para los pueblos indígenas de África y, en particular, en el marco de los conflictos que afectan a todo el continente entre las comunidades, alimentados por las presiones relacionadas con la tierra y los recursos… Resulta crucial que la Corte haya reconocido que los ogiek (y, en consecuencia, muchos otros pueblos indígenas de África) tienen un papel de liderazgo como guardianes de los ecosistemas locales y en la conservación y protección de la tierra y los recursos naturales…” Estas decisiones serán muy importantes para otras comunidades de la selva que han sido desalojadas de sus tierras tradicionales en nombre de la conservación, incluyendo, por ejemplo, los sengwer del oeste de Kenia y los batwa del Parque Nacional Kahuzi-Biega en la República Democrática del Congo. En una evaluación similar, en un informe de 2017 (A/HRC/36/46), la Relatora Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas destacó la correlación que existe entre la tenencia segura de las tierras indígenas y los resultados positivos sobre la conservación de los recursos. La Relatora Especial también declaró que “los derechos de los pueblos indígenas deben ser protegidos de la mejor manera posible, no solo por ellos mismo sino porque pueden aportar soluciones a muchos de los problemas del mundo, desde el cambio climático a la diversidad biológica”.

Respecto de las reparaciones, dado que este caso afecta a aproximadamente 35.000 ogieks y siete violaciones que abarcan un período de más de 40 años, las reparaciones podrían tener una importancia muy grande. Asimismo, la Corte ahora tiene otra oportunidad para establecer un precedente referido a la reparación de violaciones contra pueblos indígenas. (Entrevista por correo electrónico con Lucy Claridge, MRGI, 7 de septiembre de 2017).

Finalmente, este caso se basa en el legado del caso de los endorois decidido por la Comisión en 2010, y fortalece la jurisdicción progresista de los derechos relacionados con la tierra y los derechos de los pueblos indígenas.

Foto: Los miembros de la comunidad Ogiek celebran después del fallo, el 26 de mayo de 2017.

Grupos involucrados en el caso

Tres miembros de la Red-DESC participaron en este caso: The Ogiek Peoples’ Development Program (OPDP), Minority Rights Group International y Center for Minority Rights Development (CEMIRIDE)