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Jueves, Septiembre 23, 2021
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Naturaleza del caso

Feline Mhangami y Abel Mhangami tenían dos propiedades en disputa en su divorcio. La primera propiedad era una casa que Abel compró para su madre, registrada a su nombre (de Abel). La segunda propiedad era el domicilio conyugal de la pareja, donde criaron a sus hijos, propiedad de ambos. El tribunal dictaminó que Feline no tenía derecho a ningún interés en la primera propiedad, pero sí al 50 % del domicilio conyugal.

Aplicación de la decisión y resultados

En mayo de 2022 se promulgó el Capítulo 5:15 de la Ley de Matrimonios, que equipara legalmente los matrimonios de derecho consuetudinario y las uniones civiles a los matrimonios de derecho civil. En Zimbabue es habitual que las parejas vivan juntas y formen familia sin registrar legalmente su unión; sin embargo, antes de la promulgación del Capítulo 5:15, esta práctica tenía graves consecuencias. Solo los contrayentes de matrimonios civiles reconocidos podían heredar y compartir bienes, lo que ponía a las mujeres en especial riesgo de indigencia si su matrimonio terminaba.  Ahora, en virtud del Capítulo 5:15, quienes forman parte de un matrimonio de derecho consuetudinario y de una unión civil tienen derecho a dividir y heredar los bienes si la relación llega a su fin.

Relevancia del caso

La sentencia dictada en el caso Mhangami supone un avance sustancial en el reconocimiento de las actividades domésticas como valiosas contribuciones al hogar. Las mujeres suelen encargarse de las tareas domésticas y de la crianza de los hijos, lo que significa que tienen menos disponibilidad para trabajar fuera de casa. Aunque las mujeres que se quedan principalmente en casa pueden no ganar tanto como sus compañeros, su contribución a la familia no es menos importante. Al declarar que la esposa tenía derecho a una parte equitativa del hogar conyugal en función de sus contribuciones domésticas, el tribunal no solo sentó un nuevo precedente progresista para dividir los bienes conyugales, sino que también dio un paso adelante en la igualdad de género.

Agradecemos especialmente las aportaciones del miembro de la Red-DESC: Program on Human Rights and the Global Economy (PHRGE) at Northeastern University.