Cuando la Red Chimpu Warmi se sumó a esta iniciativa, las comunidades del territorio indígena Jach’a Marka Tapacarí Cóndor Apacheta (JMTCA), en el departamento de Oruro, enfrentaban una creciente presión por parte de actividades mineras que afectaban sus recursos naturales, sus medios de vida y sus formas de organización comunitaria.
Al mismo tiempo, la falta de acceso a información, la desinformación y las alianzas entre actores empresariales y sectores del poder político dificultaban la defensa de los derechos colectivos. Muchas decisiones que afectaban al territorio se tomaban sin la participación efectiva de las comunidades, mientras las voces de las mujeres indígenas permanecían en gran medida ausentes de los espacios de decisión.
Frente a esta situación, las lideresas de la Red Chimpu Warmi decidieron emprender un proceso de investigación liderado por la propia comunidad.
A través de metodologías de investigación acción participativa promovidas por el Hub de Investigación Comunitaria de la Red-DESC, mujeres, jóvenes, niñas y niños participaron activamente en todas las etapas del proceso: definieron preguntas de investigación, recopilaron información, analizaron hallazgos y construyeron estrategias para utilizar la evidencia generada en la defensa de sus derechos.
La investigación combinó archivos históricos, cartografía comunitaria, grupos de discusión, testimonios y materiales audiovisuales para reconstruir la historia del territorio y documentar los impactos de la actividad minera. Este proceso permitió ordenar años de información dispersa, recuperar la memoria colectiva y contrarrestar el borramiento histórico de los conocimientos y experiencias de las mujeres indígenas, al tiempo que generó evidencia propia sobre las dinámicas de despojo y captura corporativa que afectaban a la comunidad.
Los hallazgos fueron contundentes. La investigación documentó la ocupación ilegal de parte del territorio por la empresa minera NILZER SRL, identificó vulneraciones al derecho a la consulta previa, libre e informada y evidenció cómo determinadas decisiones institucionales favorecían la expansión de actividades extractivas por encima de los derechos de los pueblos indígenas.
Sin embargo, uno de los resultados más importantes fue menos tangible: la transformación de la relación de la comunidad con el conocimiento.
Al recuperar documentos históricos, sistematizar información y producir sus propios datos, las lideresas de la Red Chimpu Warmi fortalecieron la capacidad colectiva para comprender lo que estaba ocurriendo en su territorio y responder de manera organizada. En un contexto donde actores externos concentraban la información y moldeaban las narrativas sobre el territorio, los saberes, memorias y conocimientos construidos desde la propia comunidad se fortalecieron y pasaron a convertirse en una herramienta de organización, acción colectiva y autodeterminación.
El proceso también permitió visibilizar el papel histórico de las mujeres indígenas en la defensa territorial y fortalecer su liderazgo dentro de la comunidad.
Como explica Betty Villca, integrante de la Red Chimpu Warmi:
Este ha sido un hito histórico en el movimiento de emancipación indígena. El territorio está fortalecido y consciente en la defensa del territorio. La resistencia continúa y la lucha sigue. Las mujeres, los jóvenes y los niños se han convertido en actores decisivos en esta defensa.”
La evidencia generada durante la investigación fue utilizada para respaldar acciones legales impulsadas por la organización y las autoridades indígenas del territorio.En este marco, la Red Chimpu Warmi presentó una Acción Popular ante el Tribunal Constitucional, que ordenó la suspensión de las actividades mineras y la realización de consulta previa, libre e informada. La suspensión se mantiene vigente y las actividades extractivas no se han reanudado en el territorio.
Los materiales producidos durante el proceso —incluyendo mapas comunitarios, líneas de tiempo, videos y recursos pedagógicos— continúan siendo utilizados para fortalecer la organización comunitaria, combatir la desinformación y transmitir conocimientos a nuevas generaciones.
Con el tiempo, la experiencia trascendió el ámbito local. La Red Chimpu Warmi llevó sus hallazgos a espacios nacionales de incidencia, compartió aprendizajes con otras comunidades afectadas por actividades extractivas y contribuyó a fortalecer debates sobre derechos territoriales, consulta previa y rendición de cuentas empresarial en Bolivia. Además, la comunidad amplió su estrategia al ámbito político, participó en elecciones municipales y obtuvo representación indígena en el gobierno local, desde donde ha podido frenar nuevas autorizaciones mineras.
Estas acciones contribuyeron a frenar actividades mineras y fortalecer las demandas por el respeto de los derechos colectivos de la comunidad. La experiencia demuestra que la investigación liderada por la comunidad puede ser mucho más que una herramienta para generar conocimiento colectivo. También busca fortalecer liderazgos, consolidar procesos organizativos y ampliar la capacidad de las comunidades para influir en decisiones que afectan sus vidas y territorios.
El recorrido de la Red Chimpu Warmi refleja el potencial transformador de co-crear conocimiento con quienes viven las consecuencias de las violaciones de derechos humanos. Más allá de producir evidencia, Reivindicar nuestras historias contribuyó a fortalecer capacidades colectivas, recuperar memorias de resistencia y crear nuevas herramientas para defender los derechos de los pueblos y comunidades.
Hoy, varios años después de concluido el proyecto, la experiencia y los aprendizajes de la Red Chimpu Warmi continúan inspirando a movimientos y organizaciones de distintas regiones de la Red. Su trayectoria demuestra que, cuando se centra el conocimiento ancestral y contemporáneo de las comunidades y se articula con la acción política, este puede convertirse en una fuente de poder colectivo para fortalecer y abrir nuevos caminos para la defensa de los territorios y la justicia social.






