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Miércoles, Septiembre 2, 2026

El nuevo documental de El Faro, El exilio de los guardianes de la tierra, documenta la historia de Zenayda Serrano y Héctor Berríos, integrantes de MUFRAS-32, organización miembro de la Red-DESC, quienes se vieron obligados a abandonar El Salvador tras años de amenazas, vigilancia, acoso policial y militar y otras formas de persecución vinculadas a su defensa del agua y el territorio frente a la minería metálica. En marzo de 2026, España les otorgó asilo político, reconociendo el riesgo de violencia que enfrentaban en El Salvador.

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Una lucha histórica frente a la minería

La historia de Zenayda y Héctor forma parte de una lucha comunitaria de décadas.

En 2017, después de años de movilización de comunidades, organizaciones sociales y personas defensoras ambientales, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la minería metálica. La decisión fue una victoria histórica para las comunidades que durante años habían alertado sobre sus impactos en las fuentes de agua, los ecosistemas y los medios de vida.

En 2024, esa prohibición fue revertida, reabriendo la puerta a la minería metálica y generando nuevas preocupaciones entre las comunidades y personas defensoras del ambiente.

Este cambio se produce en un contexto de crecientes riesgos para quienes defienden el territorio. Personas defensoras y organizaciones sociales enfrentan criminalización, vigilancia, intimidación y un progresivo cierre del espacio cívico.

La violencia contra MUFRAS-32

La persecución contra las personas defensoras no puede entenderse de manera aislada de las presiones que enfrentan las comunidades que se oponen a los modelos extractivos.

En febrero de 2026, el proyecto agroecológico de MUFRAS-32 en San Isidro, Cabañas, fue atacado e incendiado intencionalmente. El incendio destruyó infraestructura productiva, cultivos y sistemas de riego construidos durante décadas.

Durante más de 25 años, este proyecto ha representado una alternativa comunitaria frente a los modelos extractivistas, promoviendo la agroecología, la soberanía alimentaria, la protección de la biodiversidad y el acceso al agua. También ha generado empleo local y formación para mujeres rurales y jóvenes.

Tras el ataque, la Red-DESC expresó su solidaridad con MUFRAS-32 y las comunidades de San Isidro y llamó a las autoridades salvadoreñas a realizar una investigación exhaustiva, independiente e imparcial, garantizar el acceso a la justicia y adoptar medidas efectivas de protección para las personas defensoras del territorio y del ambiente.

Defender el territorio no puede llevar al exilio

El exilio de los guardianes de la tierra muestra los riesgos que enfrentan quienes defienden el agua, el ambiente y sus comunidades frente al avance de proyectos extractivos, y las consecuencias de la persecución para quienes han dedicado décadas a la defensa de sus territorios.

Defender el agua, el territorio y los derechos humanos no puede ser motivo de persecución, criminalización ni exilio.

Desde la Red-DESC reiteramos nuestra solidaridad con Zenayda, Héctor, MUFRAS-32 y las comunidades de El Salvador que continúan defendiendo sus territorios. Las autoridades salvadoreñas deben garantizar que las personas defensoras puedan realizar su labor de manera segura y sin amenazas ni represalias.

Mira El exilio de los guardianes de la tierra, un documental de El Faro: https://www.youtube.com/watch?v=DLN3PUQuLK0