Tras doce años de negociaciones, las decisiones sobre las obligaciones de las empresas, la responsabilidad, el ámbito de aplicación, la jurisdicción y la aplicación efectiva determinarán si el tratado fortalece el marco jurídico internacional para la rendición de cuentas empresarial o deja sin resolver importantes lagunas existentes.
El nuevo documento jurídico de la Red DESC, «Las empresas operan a escala global. La rendición de cuentas también debe hacerlo», se centra en tres elementos jurídicos que podrían contribuir a construir una cadena coherente que conecte las obligaciones y la prevención con la responsabilidad y la reparación efectiva más allá de las fronteras.
1. Establecer obligaciones para las empresas y una responsabilidad efectiva
El tratado debe establecer obligaciones directas para las empresas, vinculadas a la prevención, la responsabilidad y la reparación, particularmente en relación con violaciones graves. La responsabilidad empresarial debe reflejar la forma en que las empresas transnacionales operan realmente a través de las fronteras y mediante estructuras empresariales complejas, garantizando que las empresas matrices y otras entidades no puedan eludir su responsabilidad por daños relacionados con filiales, contratistas, proveedores, empresas conjuntas u otras relaciones comerciales.
2. Garantizar que el tratado abarque el poder empresarial transnacional
El ámbito de aplicación del tratado debe reflejar las realidades del poder empresarial transnacional. La transnacionalidad no es simplemente una cuestión de dónde está constituida una empresa, sino de dónde se ejerce el poder empresarial, dónde se toman las decisiones, dónde se sitúa el control y dónde se producen los impactos sobre los derechos humanos.
El informe analiza las formas contemporáneas de poder empresarial a través del extractivismo capitalista y el tecnocolonialismo, incluidas las industrias extractivas, las instituciones financieras, las plataformas digitales, las empresas de inteligencia artificial, los proveedores de servicios en la nube, los intermediarios de datos y las empresas de tecnología de vigilancia.
La tecnología puede cambiar la forma en que se producen las violaciones y los abusos, pero eso no cambia las obligaciones de las empresas en materia de derechos humanos.
3. Fortalecer la jurisdicción y crear una vía hacia un tribunal internacional
La rendición de cuentas también debe operar más allá de las fronteras. El informe reclama el fortalecimiento de la jurisdicción extraterritorial, límites al forum non conveniens, el reconocimiento del forum necessitatis y la reintroducción de la jurisdicción universal para las violaciones de derechos humanos que constituyan crímenes internacionales.
También propone avanzar hacia un mecanismo judicial internacional que opere conforme al principio de complementariedad y proporcione una vía de protección cuando los sistemas nacionales no puedan o no estén dispuestos a garantizar una justicia oportuna y efectiva.
En definitiva, las actividades empresariales transnacionales deben conllevar una rendición de cuentas jurídica transnacional.


